-Artículo de análisis-

COVID y acceso a internet amplían las brechas de pobreza en Bolivia

Las medidas de distanciamiento social y aislamiento adoptadas en Bolivia desde marzo tendrán elevados costos socio-económicos. El impacto de la crisis será multidimensional y se verá agravada por la baja inclusión social y baja conectividad a la internet.

¿Durante la emergencia sanitaria Ud. puede trabajar desde casa?
  

   Si respondió si, pertenece al 11% de personas afortunadas que durante la pandemia están consiguiendo mantener sus actividades e ingresos familiares. Sin embargo, el restante 89%  de los ocupados en Bolivia enfrentan múltiples problemas para continuar con el trabajo.


   Las restricciones de actividades sociales y económicas a casusa de la emergencia sanitaria, el compor-tamiento de los consumidores, la reducción general de movilidad, entre otros factores están afectando seriamente el sistema socio-económico de todo el mundo. En Bolivia como el resto de la región se ven afectadas tanto la oferta como la demanda de productos y servicios, interna y externa, las exportaciones se redujeron en un 26% , ocasionando una reducción drástica del PIB, que se estimada cerrará este 2020 con una contracción del -5,9%. Entre otros indicadores, se percibe la subida rápida de la tasa de desempleo, al inicio de la pandemia en marzo era de 5,7%, ya en abril el INE contabilizaba 7,3%, y en agosto llegó 11,8% . Como consecuencia, en el corto plazo, la pobreza y la desigualdad ya registran un severo incremento.


   Las tecnologías digitales están siendo esenciales para el funcionamiento de la economía y la sociedad durante la crisis sanitaria. La Internet se utiliza de manera cada vez más intensiva para actividades productivas, educacionales, de la salud, y de relacionamiento y entretenimiento. En Bolivia, esta situación, cayó en terreno poco trabajado y pedregoso, con una débil estructura productiva, un mercado laboral precario e informal, un sistema de salud y educación muy incipientes, una infraestructura digital deficiente y grandes problemas de acceso y conectividad de la mayoría de la población.
 

   Si dividimos las familias bolivianas en cinco grupos, el Quintil 1 correspondería al de menos ingresos, en este grupo menos del 5% de las familias tienen conexión a internet.
 


Figura 1: Hogares con y sin conexión a Internet, por quintil de ingresos (2018)


   Las diferencias en la conectividad entre la zona urbana y la rural son significativas. En Bolivia más del 90% de los hogares rurales y el 33% de los hogares urbanos no cuentan con conexión a Internet.
  

   La brecha de la pobreza y oportunidades durante la emergencia sanitaria se está ampliando debido a la dificultad para trabajar desde casa; especialmente afectados son el Quintil 1 y 2 (los más pobres), donde además se concentran los trabajadores informales y los no asalariados, así como en los ocupados con menores ingresos laborales.
 

   Las actividades del sector agropecuario, la construcción, hotelería, transporte y comercio son las actividades económicas que menos califican para el trabajo desde casa y que absorben más del 72% de la mano de obra en Bolivia.
La baja conectividad afecta también a la calidad educativa, y amplia las diferencias ya existentes entre campo y la ciudad. Cuatro de cada diez estudiantes no entra a las clases virtuales , en áreas rurales más del 90% tiene dificultades para seguir las clases virtuales debido a los costos y baja conectividad.

 

   Son escasas las tecnologías que se adaptan a la conectividad rural, tanto para actividades económicas como para la educación. El desarrollo de tecnologías está casi completamente en manos de empresas privadas que solo invierten en campos lucrativos. El rol del Estado, Universidades, ONG y la empresa privada deberían también producir innovaciones para favorecer a estos grupos menos privilegiados, mejorando su conectividad, mejorando su acceso a internet, produciendo tecnologías que se adaptan a las condiciones rurales y de baja conectividad.
 

   Para revertir o mitigar esta tendencia y nuevas formas de desigualdad es necesario repensar las acciones y complementar con las siguientes acciones: I) focalizar las acciones en los grupos más vulnerables con acciones más sostenibles; ii) desarrollar un sistema de protección social integral y más universal, dado que los grupos vulnerables gozan de menos privilegios de empleos dignos, iii) promover el acortamiento de las brechas preexistentes, incluyendo las nuevas brechas de baja conectividad y teletrabajo, iv) desarrollar TIC adaptadas a condiciones rurales, para fomentar las actividades de educación y comercio, v) construir una sociedad digital inclusiva, promoviendo especial-mente la inclusión de los grupos vulnerables, y finalmente vi) buscar alianzas y trabajo colaborativo entre el Estado, universidades, ONG y empresa privada.
 

   En resumen, la crisis sanitaria a causa de la COVID-19 tiene impactos sociales y económicos muy altos en Bolivia, se está ampliando las desigualdades económicas históricas, la calidad de educación, trabajo, y las oportunidades en general. Bajo este contexto se requieren poner mayores esfuerzos en los grupos vulnerables, generando protección social integral, y generar innovaciones adaptadas a los requerimientos de estos grupos.



Oxfam (2020). ¿Quién paga la cuenta? www.oxfam.org

IBCE (2020). Estadísticas de exportación enero a julio 2020. https://ibce.org.bo/

INE (2020). Estadísticas sociales y económicas. www.ine.gob.bo

CEPAL (2020). Universalizar el acceso a las tecnologías digitales. Informe N° 7.

UNICEF (2020). Encuesta sobre educación y accesibilidad a internet. https://www.unicef.org/bolivia/

Foto: Forbes

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